martes, 24 de diciembre de 2013

El Castro de Coaña


Situado a escasa distancia del término municipal de Coaña, muy cerca, también, de esa carreterilla que se dirige a Boal y Grandas de Salime, perdiéndose en la vecina provincia de Lugo, este impresionante castro, conocido con el nombre de El Castielu, duerme su sueño milenario, enclavado en lo más alto de una colina, como si en la intención implícita de sus creadores, y dejando aparte la cuestión estratégica, estuviera la idea de vivir lo más cerca posible de sus dioses celestiales. A pesar del gran número de construcciones sacadas a la luz -incluidas aquéllas de tipo romanizado, como saunas- el grueso principal de este poblado celta, todavía queda oculto, enterrado en esta colina en la que incluso el viento parece traer ecos de lejanas lenguas, susurros de heroicas gestas, suspiros de vida y muerte. En tal sentido, es admirable recordar como todavía se mantienen vigentes las antiguas leyendas que relacionaban estos lugares -tanto en Asturias como en Galicia- con los mouros, unos seres fabulosos y tremendamente ricos, que habitaban en prodigiosas ciudades subterráneas y en algunas ocasiones mantenían contacto con las gentes de superficie. Dejándose o no llevar por las leyendas, de lo que no cabe duda, es de que tener la oportunidad de pasear en solitario por estas ancestrales ruinas, no deja de ser, en el fondo, toda una aventura histórica y a la vez, espiritual. Y es que, cualquier detalle o lugar relacionado con el antiguo mundo celta, resulta siempre una verdadera aventura del Espíritu.


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martes, 26 de noviembre de 2013

Lagos de Covadonga


Situación: a 11 kilómetros del Santuario de Covadonga. Generalmente, el acceso con vehículo suele estar prohibido durante los meses de verano y en otras festividades.
Lagos de Covadonga. Simplemente su mención invita ya a la especulación obligada sobre las especiales características de este entorno sobrenatural del que forman parte. Como inmemoriales guardianes que custodian indolentemente el trono majestuoso de los magníficos Picos de Europa, en cuyas aguas se reflejan no sólo la luna sino también las estrellas, no resulta difícil aceptar cualquiera de las múltiples leyendas de todas y cada una de las diferentes culturas que históricamente posaron los pies en el lugar. Pero quizás, la más sugerente, aquélla que en el fondo conecta con varias de las principales, la romana y la astur y celta, quiso situar aquí el lugar donde los mismos dioses quisieron que el general romano Galva sufriera un episodio sobrenatural o premonitorio -perdón por la reiteración-, que habría de revelarle su futura condición de César. Resulta una lástima, no obstante, que tan extraordinario lugar del espíritu -como en el fondo han sido siempre sus dos lagos principales, el Enol y el Ercina- se vea completamente saturado por un turismo cada vez más generalizado, que demuestra, después de todo, que el antiguo magnetismo de la Madre Tierra continúa ejerciendo todo su poder de seducción sobre las criaturas que moran en ella.

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domingo, 17 de noviembre de 2013

La Torre de Hércules


La Torre de Hércules. Sin duda, uno de los lugares que más visitantes atraen de una costa, cuya salvaje belleza, acrecentada por ese mar, en ocasiones, enfurecido, todavía evoca ecos de milenarias y épicas leyendas. Desde Hércules, al impacto que debió de provocar en las legiones romanas ese panorama donde innumerables menhires parecían señalar hacia ese lejano infinito del que llegaron multitud de pueblos diferentes, de maestros y de oscuras sabidurías, hasta la hipotética situación, mencionada por algunos autores, de la histórica y a la vez, de difícil localización bailía templaria de Faro. Un lugar que, aunque reconvertido con el paso de los años y herida su soledad por cientos de visitantes, todavía conserva parte de ese ancestral imán, que arranca susurros de nostalgia en el alma y subyuga el espíritu con indefinibles melodías.

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martes, 15 de octubre de 2013

El Duero y los Arcos de San Juan


'Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío...'.
[Pablo Neruda]
 
Si estas imágenes, vistas a ritmo de fado -que al fin y al cabo, es en Portugal a donde va a morir nostálgico el Viejo Duero- no te hacen vibrar, es que quizás la Poesía se ha alejado definitivamente del Mundo del Espíritu. Sea como sea, y entre un pequeño paréntesis, desde este blog se da siempre la bienvenida al Espíritu del Otoño. Lugares hay muchos, pero tan bellos, sugestivos y mágicos, realmente pocos.

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miércoles, 2 de octubre de 2013

Un paseo por el Cañón del Mao


Provincia: Orense
Cercano a los cañones del Sil y a lugares de antiguo magnetismo, como las ruinas del monasterio de San Paio de Abeleda, otro río, el Mao -impenitente sofocador de incendios, pues de su embalso, cercano a la población de Castro Caldelas, se nutren los helicópteros e hidroaviones que se encargan de ayudar a sofocar las llamas-, nos muestra, en su milenario discurrir, lugares entrañables de singular belleza, que aúnan el pacífico y a la vez misterioso atractivo de los bosques autóctonos con otra impresionante orografía conformada pacientemente, a lo largo de los siglos, por la silenciosa canción del agua y la erosión, que tanto alababa el poeta hindú Rabindranath Tagore. Un entramado de célticos murmullos, por donde discurren unas aguas que saltan cantarinas entre las rocas, que se esconden, como las donas d'aigua y que resurgen más adelante con el ímpetu de un torrente arrollador. Un lugar especial, donde la paz, el suave murmullo del río y el batir amistoso de hojas ofrecen un merecido homenaje a los sentidos.

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jueves, 26 de septiembre de 2013

Un viaje mágico por los Cañones del Sil


'Nave, nave mía.
El Oeste busco,
y campos
y montañas
siempre benditos...' (1)

Lugar: Orense y Lugo
Los Cañones del Sil, una octava maravilla, cuyo protagonismo es compartido por dos provincias gallegas, mediáticas, misteriosas, bellas, cuyos infinitos senderos miran también hacia el Oeste, como sabe bien todo peregrino y como buscaba Bilbo, ese entrañable personaje de la Tierra Media tolkiana: Orense y Lugo. Si contemplar, desde cualquiera de sus múltiples miradores, este generoso fenómeno natural ya constituye, de por sí, toda una experiencia sublime, tener la oportunidad de navegarlo, siquiera en un corto tramo -o quizás largo, circunstancia que a la postre, una vez embarcado, siempre se hace realmente corta- es algo verdaderamente espectacular. Una experiencia, donde los mensajes se convierten en paradigmas y éstos en frágiles poemas que, cual pompas de jabón -como esos mundos sutiles por donde navegaban también las Musas de Machado, antes de explotar e inmortalizarse en tinta- invitan a soñar. Picos escarpados, algunos con inequívoca forma de pirámide, se alternan, de tramo en tramo, con montes más dóciles en cuya espalda sansónica, se alternan hileras de sagradas cepas, cuya visión invita a degustar ese néctar noético, cuya denominación de origen, ribera sacra, indica a la perfección un lugar bendecido desde el alba de los tiempos. No en vano, desde luego, tanto en el interior como asomándose vertiginosamente a esos balcones labrados armoniosamente por los ríos Sil y Miño, estamos en una región donde proliferan, como un firmamento de estrellas anclado en tierra, el mayor número de monasterios de toda Galicia. Y aunque en este vídeo no se muestren, resultaría difícil, dejándose llevar por la imaginación y la corriente, no escuchar, arrastradas por las cantarinas aguas, el sonido, anclado en el tiempo o vagando en las riberas, de las campanas de sus torres y el Te Deum laudamus de las gargantas de unos monjes que glorificaban la Creación, desde este paraíso en que les tocó vivir.
Hacia el Oeste: buen viaje por los Cañones del Sil.

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(1) J.R.R. Tolkien: 'La última canción de Bilbo', Editorial Planeta, S.A., 2010.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Parroquia de Santiago de Gaioso: río Ladra


Lugar: Lugo
 
Como ya se aventuraba en la entrada anterior, y antes de acceder a ese bosque sagrado donde se localiza uno de los monumentos megalíticos más extraordinarios, como son las Penas de Rodas, la ruta nos lleva por la Parroquia de Santiago de Gaioso y ese puente moderno que se eleva sobre el cauce del río Ladra. Un río y un entorno, que conforman uno de los más extraordinarios eco-sistemas de la provincia. Merece la pena detenerse unos minutos, y contemplar el curso apacible de unas aguas que discurren por un cauce donde proliferan todo tipo de plantas acuáticas que, de hecho, le confieren el aspecto que caracteriza las viejas historias de la mitología celta relacionadas con las Donas d'Auga y otros seres de elemental y mágica constitución.

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miércoles, 28 de agosto de 2013

Outeiro de Rei: Penas de Rodas



Provincia: Lugo
Situación: Concello de Outeiro de Rei
Llegar hasta este enigmático vestigio megalítico, no es fácil, pero ir en su busca, merece la pena. Por si pudiera servir a futuros buscadores de lo insólito y trascendente, les diré que el mejor camino para llegar hasta las Penas de Rodas, es desde Rábade, tomando la dirección de Santiago de Gaioso, donde sí hay carteles indicadores. Antes de entrar en el pueblo, merece la pena detenerse unos minutos en el puente y ver el fabuloso entorno formado por el río Ladra. Una vez apurado este envolvente aperitivo biosférico, el espíritu avanza preparado para afrontar la magia insólita que conforma la visión de tan enigmático lugar.
Pasado el pueblo, y siguiendo las indicaciones, el camino se bifurca en dos, formando una horquilla en cuyo centro, como si de una imaginaria pata de oca se tratara, se divisa esta imponente maravilla inmemorial. Una maravilla que sorprende por su fascinante hechizo. Un hechizo que hace que, tirando del recurso de la imaginación, uno se figure que está contemplando dos colosales esfinges megalíticas, que dirigen la mirada hacia el Oeste, quizás señalando ese camino que ya los pueblos pretéritos utilizaban para acercarse a Fisterra, donde el mar engullía al sol en el ocaso.
Mucho se ha escrito sobre este lugar, y hay opiniones para todos los gustos. Hay quien pretende ver en ellas –como en Stonehenge- un observatorio astronómico. De hecho, y según se comenta en numerosos escritos que circulan por la Red, tiene que ser todo un espectáculo ver el salir el sol, iluminando con sus rayos el espacio que queda entre ambas piedras. El espectáculo, sin duda, debe ser genuinamente colosal en la noche de San Juan, donde me consta –a juzgar por la habilitación moderna del lugar, que le resta cierto encanto- que los vecinos de los alrededores se reúnen para festejar la noche más mágica del año, aquélla que abre la puerta de Jano al solsticio de verano y libera de su hechizo a toda una gama de seres fantásticos que conforman la mediática mitología basada en unas creencias de origen preeminentemente celtíbero, todavía muy arraigadas en lo más profundo de la psique del pueblo gallego.
La hierba alta, el espeso bosque que circunda el prado sobre el que se asientan en mefistofélico equilibrio estas imponentes rocas, la suave brisa colándose entre las ramas, semejando suspiros de fatas morganas son, probablemente el mejor liberador de sensaciones y experiencias que cada uno debe experimentar por sí mismo. Un lugar extraño, reliquia de un mundo antediluviano, donde la magia formaba parte de lo cotidiano, donde el Espíritu entraba en trance universos paralelos, pocas veces perceptibles.
En resumen, y como diría el filósofo francés Paul Elouard: hay otros mundos, pero están en éste.


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miércoles, 7 de agosto de 2013

Dólmenes: lugares del espíritu



Durante siglos se ha cebado en ellos la superstición, hasta el punto de ser denominados como Piedra de las Brujas, por considerarlos el vulgo como lugares de conciliábulo y aquelarre. Poco se comenta, no obstante, de la perfección de ésta auténticas obras de arte megalíticas, donde todo está calculado al milímetro, hasta el punto, comprobado, de haber sido incluso capaces de mantenerse en pie a continuación de un terremoto. Poco se comenta, así mismo, sobre todo en ambientes netamente científicos, de esa peculiar precisión que tenía el hombre primitivo, para colocarlos estratégicamente en lugares de comprobada actividad telúrica. Se encuentren o no enterramientos en su interior, suelen ser clasificados dentro de la categoría de recintos exclusivamente funerarios. Pero pocos son los que se detienen a pensar, sin embargo, que quizás pudieron haber tenido una doble función, como posteriormente habrían de tenerlas las iglesias: templo y cementerio.
Estos dos magníficos aunque bastante deteriorados ejemplares, se localizan en la denominada Llanada Alavesa. Se trata del dolmen de Aitzkomendi y el muy conocido de Soginetxe, precisamente, vocablo vasco que significa lo que se comentaba al principio: piedra de la bruja. Ambos, apenas separado por unos kilómetros de distancia, parecen apuntar hacia un lugar muy específico de la frontera entre Álava y Navarra: la Sierra de Urbasa, enclave mágico donde los haya, donde todavía persisten los antiguos mitos de la fascinante mitología vasco-navarra, sobre todo en las figuras principales de Mari, la Gran Diosa Madre y los jentillaks, gigantes que, aparte de divertirse lanzándose enormes bloques de piedra, tenían fama de ser unos magníficos canteros y que, en ocasiones, reviviendo el antiguo mito clásico de Prometeo, sirvieron también de instructores a los hombres.

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martes, 18 de junio de 2013

Santa Mariña de Augas Santas: Bosque Sagrado y Forno da Santa



'A la Naturaleza le encanta ocultarse'.
[Heráclito]

Lugar: Orense
Situación: aproximadamente, a 6 kms de Allariz, Camino de Santiago. Forma parte de esta zona del concejo, donde se desarrolló la espeluznante historia de Romasanta, el único caso documentado en España, de licantropía.
Ahora bien, dejando esta escabrosa historia a un lado, la mejor cualidad de ésta pequeña localidad orensana, es el entorno en el cual está inmersa. Un entorno primordial, antiguo, marcado por extensos y tupidos bosques, en los que predomina el roble y el castaño, el hechlo y el musgo impenitente que dota a las milenarias piedras de una capa natural, cuyo color, verde esmeralda, conserva el recuerdo de las antiguas deidades celtas que habitaban el lugar. Arroyuelos cristalinos que se deslizan sinuosamente, arrastrando consigo recuerdos de antiguas magias relacionadas con los cultos a las deidades de las aguas, posteriormente transformadas cuando el Cristianismo se instaló en la región. De entre los numerosos restos castreños encontrados en las inmediaciones, destaca aquél que, denominado como Forno da Santa, en relación a Santa Mariña -una santa que, como coinciden numerosos autores, nunca existió, a pesar de los numerosos santuarios dedicados en la Península y de que en su raíz ya se localiza una clara referencia a la Mari o Diosa Madre- representa uno de los lugares más enigmáticos y a la vez apasionantes de toda la provincia. Sobre este antiguo castro, se levantó una iglesia; aunque, por razones que se desconocen, nunca se terminó. La tradición popular sitúa aquí la presencia de templarios, detalle que, a la vez, vendría a coincidir con la predilección que éstos no menos enigmáticos monjes-guerreros sentían por los antiguos asentamientos de tipo neolítico y celta y, en definitiva, por los Lugares de Poder. O mejor dicho: del Espíritu.

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lunes, 3 de junio de 2013

Mámoas de Moura


Lugar: Orense.
Situacion: Entre Esgos (San Pedro de Rocas) y Luintra (Monasterios de Santo Estevo y Santa Cristina de Ribas de Sil).
Origen: megalítico.

'Como puntos de sutura en esas telúricas venas, las descoyuntadas rocas megalíticas de Moura –complejos funerarios antediluvianos, a los que por estas lindes denominan Mámoas- parecen gemir, mortalmente heridas por la soledad y los acordes inaudibles del silencio. Quizás, las notas de esa antigua canción se las haya llevado precisamente ese viento misterioso que parece soplar con exclusividad dentro del perímetro de la Mámoa, y que de alguna manera, similar a la magnética influencia de una flauta mágica, parece señalar en dirección a la Ribeira Sacra'.


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martes, 14 de mayo de 2013

Orense: Ribeira Sacra



Comprendida entre las riberas de los ríos Sil y Miño, y compartiendo belleza como una columna vertebral entre las provincias de Orense y de Lugo, la Ribeira Sacra constituye uno de los lugares más atractivos e impresionantes de la geografía peninsular, hasta el punto de poder aplicar, con absoluta certeza aquélla célebre máxima del poeta hindú Rabindranath Tagore, que decía: no es el martillo el que deja perfectos los guijarros, sino el agua con su danza y su canción. No es de extrañar, por tanto, que su singular idiosincrasia supusiera un imán irresistible que atrajera la atención del ser humano desde tiempos inmemoriales, constituyendo a la vez, en vista de los numerosos asentamientos sacros que se alzaron a su vera, un auténtico foco espiritual de primera magnitud. Verla desde los numerosos miradores que se alzan en sus laderas u observarla abriéndose como una matriz natural desde la perspectiva del viaje fluvial en catamarán, es toda una experiencia que no deja indiferente. Y desde luego, visitar cualquiera de los antiquísimos cenobios que se levantan a su vera –una veintena, aproximadamente- es toda una aventura para el espíritu, difícil de olvidar.

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domingo, 21 de abril de 2013

Ribeira Sacra: Mosteiro de San Pedro de Rocas


Localización: Esgos, Ribeira Sacra orensana
Los expertos datan en el siglo VI este increíble conjunto monástico rupestre, además de considerarlo como el más antiguo de Galicia. Cuenta con una iglesia rupestre, excavada en plena roca, además de las capillas y multitud de tumbas antropomorfas, tanto dentro de ella como en el exterior. Hay autores, como Juan García Atienza que suponen, y probablemente con razón, que en este mosteiro de San Pedro de Rocas hubo, en sus comienzos, un importante foco priscilianista, posteriormente perseguido cuando éste, Prisciliano, fue declarado hereje y decapitado en Tréveris. Su historia está muy ligada al Camino de Santiago. Como se cuenta en la Inventio, acerca de Santiago, también el cuerpo de Prisciliano fue recogido por sus discípulos y trasladado a Galicia, donde fue enterrado en lugar secreto, que algunos suponen, precisamente, el bosque de Libredón, donde siglos más tarde, y en base a las supuestas visiones del eremita Pelagio (o Pelayo), el obispo Teodomiro creyó que allí reposaban los restos de Santiago el Mayor; suceso que trajo como consecuencia, y alentado por el rey de Asturias, Alfonso II el Casto, el fenómeno conocido como Camino de Santiago, que hizo de esta ciudad, el tercer Axis Mundi de la Cristiandad.
Sea como sea, de lo que no cabe duda, es de que este mosteiro de San Pedro de Rocas es un auténtico Lugar del Espíritu. Un retorno al útero Materno y un foco de espiritualidad de primera magnitud. Además, su situación en plena Ribeira Sacra orensana, hace que su visita sea imprescindible, siendo su entorno uno de los más bellos e interesantes de la Península.