domingo, 2 de noviembre de 2014

Cascadas de Ézaro


Hay Lugares del Espíritu, donde merece la pena detenerse, siquiera una vez en la vida. O Ézaro, es un pequeño puerto pesquero, perteneciente al municipio de Dumbría, en la comarca de Fisterra. El río Xallas, que desciende del Monte Pindo -el Olimpo Celta que fue terriblemente arrasado por un pavoroso incendio hará menos de dos años y difícil será que vuelva a recuperar su antiguo esplendor-, desemboca aquí, en su último tramo, conformando uno de los lugares más espectaculares del mundo: la cascada o fervenza de Ézaro, no en vano llamada, sobre todo en épocas de lluvia que acrecientan su caudal, el pequeño Niágara gallego. Su mayor cualidad, por decirlo de alguna manera, es que es una de las escasas, quizás única, cascadas europeas, que vierten sus aguas directamente al mar. Cierto es que el hombre, en su estúpida avidez, ha trastocado el entorno y presas y centrales eléctricas han profanado un lugar donde el espíritu habla por sí mismo. Aún así, frente a su inconmensurable visión, el espíritu siente, reacciona y se deja arrullar como un niño chico. Llegado hasta aquí, ya una vez contemplando el maravilloso horizonte que se vislumbra algunos metros más arriba, en el también denominado mirador de Ézaro, desde donde es posible contemplar el cabo Finisterre, el peregrino se solidariza con las maravillas que la Diosa Madre le ofrece en su camino, y a medida que disminuye la distancia hacia Fisterra, hacia ese Finis Terrae que se traga al sol cada atardecer y donde reposan el sueño eterno los espíritus de sus antepasados, un curioso cúmulo de sensaciones se apoderan de su ser: observando esas aguas que caen para unirse en un abrazo definitivo con las aguas del Atlántico, no es difícil que imagine ver las huellas de los peregrinos que llegaron antes que él y se detuvieron aquí unos minutos antes de continuar su camino. Y de alguna forma, quizás como el arrullo del agua que lleva la marea, sienta que después del largo camino, está a punto de llegar a casa.

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2 comentarios:

  1. Hola! ¡Qué bonita Ézaro! Cómo dices la única cascada de Europa que cae directamente al mar, pese a las hidroeléctricas que aprovechan su caudal. Fue un despropósito el incendio, en agosto/13, justo cuando llegamos a Madrid de disfrutarla y se me caían las lágrimas de verlo en las noticias, una pena más que sumar al hombre.
    Un beso.

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  2. Hola, bruja. Sé que te afectó mucho el incendio, una vez disfrutados tan maravillosos lugares. Creo que en ese incendio, se nos fue un poco de corazón a todos. De hecho, fuiste precisamente tú quien me presentó tan inolvidable lugar y gracias a ti, también supe de esa cualidad de ser la única cascada europea que vierte sus aguas directamente en el mar. Tardará tiempo en recuperarse todo lo perdido, pero a pesar de los hombres, de los indeseables o de las catástrofes, Gaia es sabia y sabe lamer sus heridas con paciencia, silencio y mucho afecto. Un abrazo

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