viernes, 24 de junio de 2011

El castillo de Caracena



Provincia: Soria

Caracena es, sin duda, uno de los pueblos más emblemáticos de la provincia. Su aislamiento, su aspecto medieval, los misterios ancestrales que protegen una historia antigua que, a pesar de todo, aún no temina de fluir, como ese río que lleva su nombre y que se desliza sinuoso entre impresionantes farallones. Ruta fluvial que ya desde antiguo se utilizaba, y que utilizó también para sus desplazamientos el gran Almanzor, el terror de los reinos cristianos.

Al siglo XII pertenecen sus dos iglesias principales: Santa María y San Pedro, únicos exponentes, situados dentro del pueblo, de las varias iglesias que una vez hubo, y de las que apenas queda rastro, pero que nos dan una idea aproximada de la importancia del lugar.

Su emplazamiento en las cercanías de una ciudad troglodita como Tiermes o Termancia, hace que el lugar sea, así mismo, foco interminable de leyendas y misterios cuyas claves hace tiempo que el viento se llevó; ese mismo viento que, colándose por los recovecos de los impresionantes farallones o por los huecos de los lienzos de un castillo que ha conocido innumerables épocas y habitantes, parece gemir con el grito amargo de antiguos dioses hoy día olvidados.

Impresiona acercarse a estas murallas y observar las panorámicas alrededor. Hasta tal punto, que no es difícil sentir las ansias de transformarse en una de esas orgullosas águilas que sobrevuelan con elegancia los cañones, como aves mensajeras que protegen y a la vez vigilan un lugar en el que los hombres, sin duda más afines a los mensajes del espíritu, consideran singularmente especial.

Si la visita al pueblo es recomendable, la visita al castillo se hace, sin duda, también totalmente necesaria.




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