martes, 14 de mayo de 2013

Orense: Ribeira Sacra



Comprendida entre las riberas de los ríos Sil y Miño, y compartiendo belleza como una columna vertebral entre las provincias de Orense y de Lugo, la Ribeira Sacra constituye uno de los lugares más atractivos e impresionantes de la geografía peninsular, hasta el punto de poder aplicar, con absoluta certeza aquélla célebre máxima del poeta hindú Rabindranath Tagore, que decía: no es el martillo el que deja perfectos los guijarros, sino el agua con su danza y su canción. No es de extrañar, por tanto, que su singular idiosincrasia supusiera un imán irresistible que atrajera la atención del ser humano desde tiempos inmemoriales, constituyendo a la vez, en vista de los numerosos asentamientos sacros que se alzaron a su vera, un auténtico foco espiritual de primera magnitud. Verla desde los numerosos miradores que se alzan en sus laderas u observarla abriéndose como una matriz natural desde la perspectiva del viaje fluvial en catamarán, es toda una experiencia que no deja indiferente. Y desde luego, visitar cualquiera de los antiquísimos cenobios que se levantan a su vera –una veintena, aproximadamente- es toda una aventura para el espíritu, difícil de olvidar.

domingo, 21 de abril de 2013

Ribeira Sacra: Mosteiro de San Pedro de Rocas


Localización: Esgos, Ribeira Sacra orensana
Los expertos datan en el siglo VI este increíble conjunto monástico rupestre, además de considerarlo como el más antiguo de Galicia. Cuenta con una iglesia rupestre, excavada en plena roca, además de las capillas y multitud de tumbas antropomorfas, tanto dentro de ella como en el exterior. Hay autores, como Juan García Atienza que suponen, y probablemente con razón, que en este mosteiro de San Pedro de Rocas hubo, en sus comienzos, un importante foco priscilianista, posteriormente perseguido cuando éste, Prisciliano, fue declarado hereje y decapitado en Tréveris. Su historia está muy ligada al Camino de Santiago. Como se cuenta en la Inventio, acerca de Santiago, también el cuerpo de Prisciliano fue recogido por sus discípulos y trasladado a Galicia, donde fue enterrado en lugar secreto, que algunos suponen, precisamente, el bosque de Libredón, donde siglos más tarde, y en base a las supuestas visiones del eremita Pelagio (o Pelayo), el obispo Teodomiro creyó que allí reposaban los restos de Santiago el Mayor; suceso que trajo como consecuencia, y alentado por el rey de Asturias, Alfonso II el Casto, el fenómeno conocido como Camino de Santiago, que hizo de esta ciudad, el tercer Axis Mundi de la Cristiandad.
Sea como sea, de lo que no cabe duda, es de que este mosteiro de San Pedro de Rocas es un auténtico Lugar del Espíritu. Un retorno al útero Materno y un foco de espiritualidad de primera magnitud. Además, su situación en plena Ribeira Sacra orensana, hace que su visita sea imprescindible, siendo su entorno uno de los más bellos e interesantes de la Península.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El Desfiladero de las Xanas


'¡Ay del que va en el mundo a alguna parte
y se encuentra a una rubia en el camino!'
[Campomanes]

Lugar: Asturias

La Ruta transcurre, a lo largo de unos 5 ó 6 kilómetros de espléndida naturaleza, entre los pueblos de Villanueva y Pedroveya.

Admiro los conocimientos, disfrazados de ficción, que un auténtico teósofo español -Mario Roso de Luna- legó a una posteridad que ya, en pleno siglo XXI, parece haber perdido el gusto por lo mágico y tradicional. Uno de mis libros preferidos, una auténtica joya, en mi opinión, es aquél que, titulado El Tesoro de los Lagos de Somiedo (1), contiene tal cantidad de valiosa información, que uno no puede prescindir de su recuerdo, cuando el destino le sonríe con la fortuna de poder acceder, en una de sus caminatas por esos infinitos caminos de la vieja Iberia, por un lugar como el Desfiladero de las Xanas. Roso describe, con todo lujo de detalles, su casi fatal encuentro con una xana, que a punto estuvo de costarle el alma y la razón. Le ocurrió en Avilés, según lo narra en el capítulo XI de la Tercera Parte del referido libro. Sin embargo, este nido de xanas que expongo en la presente entrada, queda algo apartado de Avilés, pero no obstante, muy cerca del Monsacro y en la confluencia de concejos ricos en mitos y tradición, como son los de Morcín, Riosa, Santo Adriano, Proaza o Quirós.
Dicen, y yo así lo creo, que una imagen vale más que mil palabras. Por eso, añadir excesiva literatura a un lugar con semejantes características sería, en el fondo, asumir voluntariamente la posesión del demonio de la prepotencia. Aún así, no puedo evitar añadir simplemente una cosa: cuidado con las pozas, sobre todo si vemos a una rubia cepillándose el cabello en una de ellas.
Y por favor, turistas cerdos, absténganse: un lugar como éste, no merece su visita.


(1) Mario Roso de Luna: 'El Tesoro de los Lagos de Somiedo', Editorial Eyras, 1980.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Montes y Montañas Sagradas



'Los altares han de estar mirando a Oriente, y siempre han de ser más bajos que las imágenes que haya en el templo; pero de tal suerte que los que les invocan o les hacen sacrificios, al mirar a la deidad, se sitúen a diversas alturas, según lo requiere el decoro de cada deidad. Ahora bien, las alturas de esos altares se regularán de esta manera: para Júpiter y para todos los dioses del cielo, se harán lo más altos posible; para Vesta, para los dioses de la tierra y del mar, han de ser más bajos. De este modo, y aplicando estos principios, se harán en los templos los altares de acuerdo con los preceptos de la religión...' (1)



Como es arriba, así es abajo, afirmaba Hermes Trismegisto, y quizás Vitrubio basó algunos de sus conocimientos en las famosas Tablas Esmeraldinas de éste. Esta pequeña lección de geometría sagrada, podría explicar, también, el por qué de la presencia de algunos templos, dedicados a ciertas deidas superiores, en los lugares más altos de nuestros montes y montañas. Si bien durante siglos se alimentó la leyenda, por ejemplo, de que en la cima del Moncayo había un templo dedicado a Júpiter, en otros lugares, como la cima de un monte del asturiano pueblecito de Serrapio, la iglesia cristiana de San Vicente se levantó, efectivamente, sobre otro templo romano muy anterior, de tales características. Los montes y montañas constituyen, sin duda, lugares de iniciación y contacto con la deidad. Quizás los ejemplos más famosos sean el del profeta Elías y el propio Moisés en la cima del Monte Sinaí. Las montañas siempre se han visto revestidas de grandes misterios, pues no en vano, se las considera puente o nexo de unión entre el cielo y la tierra. Todos los pueblos tienen sus montes sagrados: Meru, en la India, el Fujiyama, en Japón...




(1) Vitrubio: 'Los diez libros de la Arquitectura', Editorial Iberia, 1970, página 105.



domingo, 18 de marzo de 2012

O Cebreiro: una Scala Dei en el Camino de Santiago

'Mirar lo que se tiene delante de los ojos, requiere constante esfuerzo...'.

[George Orwell]


No se alcanza la Gloria sin Sufrimiento, ni tampoco se Aprende sin Dolor. Esto es algo que conoce bien el peregrino que, saliendo de Villafranca del Bierzo, encamina sus pasos hacia Piedrafita y, una vez dejada atrás ésta, enfrenta la ardua y dificultosa Scala Dei -comparativamente hablando- que es la ascensión al Alto del Cebreiro.





miércoles, 22 de febrero de 2012

Las Médulas: ruina montium del Espíritu



Provincia: León

Si hay un lugar que a lo largo de los siglos ha permanecido como testimonio inalterable de la barbarie humana es, sin duda alguna, ésta espina sangrante clavada en el corazón del Bierzo leonés, que se conoce como Las Médulas.




lunes, 20 de febrero de 2012

Un símbolo en el Camino Leonés: la Cruz de Ferro de Foncebadón



Provincia: León

Dentro de ese décimo itinerario mencionado por Aymerich Picaud en su Codex Calistinus, siguiendo la ruta que va desde Astorga a Ponferrada y más allá de ésta, se adentra en tierras gallegas por el alto y pueblo de O Cebreiro, se encuentra el pueblo semi despoblado de Foncebadón. Dentro de su término, y a unos dos kilómetros más adelante, pasada una de las cuestas del monte Irago, un enorme poste de madera, coronado por una cruz de hierro se levanta, inconmensurable, desde una base con forma de monticulo o monxoi, formada por un número infinito de piedras depositadas allí, a lo largo de los años por los peregrinos que se dirigen hacia la tumba del Apóstol, siguiendo una tradición que se remonta a los oscuros orígenes de un camino mágico, que ya utilizaban los pueblos celtas miles de años antes.

El lugar, situado en un llano, conlleva una soledad que se ve ocasionalmente perturbada por la llegada de algún peregrino que, conociendo a buen seguro la tradición, deposita en el montículo ese objeto de gratificación pagano, que es la piedra que ha venido portando desde otro lugar, en la seguridad de que los manes de los caminos serán sus aliados y protectores durante su larga peregrinación. Cerca de la cruz, en un vallecito rodeado de pinos, una ermita moderna sacraliza un lugar que posiblemente ya lo era en un pasado remoto. La nieve caída en los últimos días, ofrece testimonio de la dureza del lugar; pero esa misma dureza, también recuerda al peregrino el sacrificio que supone acceder al mundo del espíritu, y le advierte, a solas consigo mismo, que el camino es una prueba y que no se puede alcanzar el Cielo sin haber pasado primero por el Infierno.