sábado, 25 de octubre de 2014

Montserrat: la Montaña Mágica


'La montaña donde la Virgen Madre tiene su casa presenta una forma a todas luces original, que hoy sólo concebiríamos, a ser de mano humana, creada por un Gaudí, un Miró, o el más inocente de los párvulos aprendices de escultor' (1)
 
Posiblemente, sea Montserrat uno de los santuarios naturales más formidables y fantásticos de toda la geografía peninsular. Sea cual sea el medio para acceder a la cumbre de este inconmensurable Olimpo donde reina desde el alba de los tiempos esa figura arquetípica y elemental, a la que Verrier identifica con la Virgen Madre, sin duda influenciado por una cristianización que, producida en los siglos IX-X, apenas se nos antoja como un parpadeo o un simple bostezo en la historia del lugar, resulta poco menos que imposible no ceder a la fuerza que ejerce su inquebrantable magnetismo. No le falta razón, no obstante, cuando el visitante, ya perdido en ese mundo antediluviano de belleza y perfección, observa embelesado la forma de sus picachos más elevados y observa en ellos, quizás porque en la mente del hombre cualquier cosa no sería posible sin su correspondiente comparación, formas familiares, en las que la imaginación popular, ha querido ver no sólo esos fantásticos seres que han acompañado a las distintas humanidades desde esa noche de los tiempos que apenas ha sido comenzada a iluminar con los débiles destellos de la Ciencia, sino, también, formas conocidas, como monos y elefantes, que a su vez le proporcionan el carisma de constituir uno de los zoológicos pétreos más fantásticos del mundo. Pero Montserrat es algo más que una comparación, por muy humana y poética que se nos ocurra a simple vista. Montserrat, dejando a un lado esos adornos modernos que la revisten con el cariz festivo y atrayente de los parques temáticos dedicados al fomento del turismo, es mucho más. Mucho más, incluso, me atrevería a decir, que un lugar dedicado al culto en el que los fieles -pocos niños en Catalunya, me atrevería a añadir así mismo, no han sido oportunamente presentados a la Moreneta-, siempre atentos con la Tradición, no guardan largas colas para desfilar por el camerín que guarda la sagrada imagen. Y un dato curioso: no es la mano de la Virgen, que asoma por un hueco practicado en el cristal, la que besan con absoluta devoción, sino el objeto que porta en ésta. El objeto que portaban todas las antiguas Diosas Madres de la Antigüedad: la bola.
Por tanto, no es de extrañar que durante siglos, ésta incomparable montaña sagrada, fuera la inspiración de monjes, de guerreros, de trovadores, de poetas y de músicos, que vieran en ella el lugar ideal, el Montsalvat de la Tradición. En definitiva: el custodio perfecto para algo tan singularmente sagrado, también, como es el Santo Grial.

 
(1) F. P. Verrié: 'Montserrat', Editorial Plus Ultra, Madrid, 1998.

viernes, 31 de enero de 2014

Santa Cristina de Lena, donde el Espíritu se recoge sobre sí mismo


Hay lugares que, aún no siendo naturales, reproducen a la perfección esas impresiones, sensaciones y estados inherentes que elevan al espíritu hacia determinados estados de conciencia. Algunos de tales lugares, sin desmerecer otros muchos existentes a lo largo y ancho de esta aparente piel de toro que conforma el mapa peninsular, qué duda cabe que son muchas de las auténticas maravillas que, repartidas por puntos muy concretos del Principado de Asturias, conforman aquello que popularmente se considera como Prerrománico, pero que yo, -al igual que otras personas, y obviando cualquier tipo de sentimiento de carácter nacionalista, con los que, a mi modo de entender, no conjugan ni la Cultura ni el Espíritu, pero que no obstante respeto-, me complazco más en considerar como Arte Asturiano. Construidos, no cabe duda, en lugares telúricos previamente determinados, que en gran medida pueden contribuir a generar ese tipo de sensaciones sensoriales a las que se hacía referencia, aumentan éstas aún más, si cabe, por esa perfección que las caracteriza, donde peso, medida, equilibrio, proporción y armonía hacen que esos indefinibles claroscuros de sus interiores se conviertan en auténticos receptores de frecuencias anímicas, que pueden conseguir ciertas experiencias sublimes en el ánimo de las personas. Uno de los mayores exponentes, quizás el más enigmático en cuanto a su situación, no es otro que hermoso templo de Santa Cristina, situado en el Concejo de Pola de Lena, en pleno Camino de Santiago por el interior asturiano y punto de partida hacia la denominada Ruta de las Reliquias que, atravesando el Puerto de la Cobertoria, se adentra por los concejos de Quirós, Teverga, Proaza y Morcín en dirección al Monsacro, lugar en cuya cima, se sitúa la denominada Majada de les Capilles, donde estuvo depositada el Arca con las reliquias que actualmente se conserva en la catedral de Oviedo.

martes, 24 de diciembre de 2013

El Castro de Coaña


Situado a escasa distancia del término municipal de Coaña, muy cerca, también, de esa carreterilla que se dirige a Boal y Grandas de Salime, perdiéndose en la vecina provincia de Lugo, este impresionante castro, conocido con el nombre de El Castielu, duerme su sueño milenario, enclavado en lo más alto de una colina, como si en la intención implícita de sus creadores, y dejando aparte la cuestión estratégica, estuviera la idea de vivir lo más cerca posible de sus dioses celestiales. A pesar del gran número de construcciones sacadas a la luz -incluidas aquéllas de tipo romanizado, como saunas- el grueso principal de este poblado celta, todavía queda oculto, enterrado en esta colina en la que incluso el viento parece traer ecos de lejanas lenguas, susurros de heroicas gestas, suspiros de vida y muerte. En tal sentido, es admirable recordar como todavía se mantienen vigentes las antiguas leyendas que relacionaban estos lugares -tanto en Asturias como en Galicia- con los mouros, unos seres fabulosos y tremendamente ricos, que habitaban en prodigiosas ciudades subterráneas y en algunas ocasiones mantenían contacto con las gentes de superficie. Dejándose o no llevar por las leyendas, de lo que no cabe duda, es de que tener la oportunidad de pasear en solitario por estas ancestrales ruinas, no deja de ser, en el fondo, toda una aventura histórica y a la vez, espiritual. Y es que, cualquier detalle o lugar relacionado con el antiguo mundo celta, resulta siempre una verdadera aventura del Espíritu.


martes, 26 de noviembre de 2013

Lagos de Covadonga


Situación: a 11 kilómetros del Santuario de Covadonga. Generalmente, el acceso con vehículo suele estar prohibido durante los meses de verano y en otras festividades.
Lagos de Covadonga. Simplemente su mención invita ya a la especulación obligada sobre las especiales características de este entorno sobrenatural del que forman parte. Como inmemoriales guardianes que custodian indolentemente el trono majestuoso de los magníficos Picos de Europa, en cuyas aguas se reflejan no sólo la luna sino también las estrellas, no resulta difícil aceptar cualquiera de las múltiples leyendas de todas y cada una de las diferentes culturas que históricamente posaron los pies en el lugar. Pero quizás, la más sugerente, aquélla que en el fondo conecta con varias de las principales, la romana y la astur y celta, quiso situar aquí el lugar donde los mismos dioses quisieron que el general romano Galva sufriera un episodio sobrenatural o premonitorio -perdón por la reiteración-, que habría de revelarle su futura condición de César. Resulta una lástima, no obstante, que tan extraordinario lugar del espíritu -como en el fondo han sido siempre sus dos lagos principales, el Enol y el Ercina- se vea completamente saturado por un turismo cada vez más generalizado, que demuestra, después de todo, que el antiguo magnetismo de la Madre Tierra continúa ejerciendo todo su poder de seducción sobre las criaturas que moran en ella.

domingo, 17 de noviembre de 2013

La Torre de Hércules


La Torre de Hércules. Sin duda, uno de los lugares que más visitantes atraen de una costa, cuya salvaje belleza, acrecentada por ese mar, en ocasiones, enfurecido, todavía evoca ecos de milenarias y épicas leyendas. Desde Hércules, al impacto que debió de provocar en las legiones romanas ese panorama donde innumerables menhires parecían señalar hacia ese lejano infinito del que llegaron multitud de pueblos diferentes, de maestros y de oscuras sabidurías, hasta la hipotética situación, mencionada por algunos autores, de la histórica y a la vez, de difícil localización bailía templaria de Faro. Un lugar que, aunque reconvertido con el paso de los años y herida su soledad por cientos de visitantes, todavía conserva parte de ese ancestral imán, que arranca susurros de nostalgia en el alma y subyuga el espíritu con indefinibles melodías.

martes, 15 de octubre de 2013

El Duero y los Arcos de San Juan


'Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío...'.
[Pablo Neruda]
 
Si estas imágenes, vistas a ritmo de fado -que al fin y al cabo, es en Portugal a donde va a morir nostálgico el Viejo Duero- no te hacen vibrar, es que quizás la Poesía se ha alejado definitivamente del Mundo del Espíritu. Sea como sea, y entre un pequeño paréntesis, desde este blog se da siempre la bienvenida al Espíritu del Otoño. Lugares hay muchos, pero tan bellos, sugestivos y mágicos, realmente pocos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Un paseo por el Cañón del Mao


Provincia: Orense
Cercano a los cañones del Sil y a lugares de antiguo magnetismo, como las ruinas del monasterio de San Paio de Abeleda, otro río, el Mao -impenitente sofocador de incendios, pues de su embalso, cercano a la población de Castro Caldelas, se nutren los helicópteros e hidroaviones que se encargan de ayudar a sofocar las llamas-, nos muestra, en su milenario discurrir, lugares entrañables de singular belleza, que aúnan el pacífico y a la vez misterioso atractivo de los bosques autóctonos con otra impresionante orografía conformada pacientemente, a lo largo de los siglos, por la silenciosa canción del agua y la erosión, que tanto alababa el poeta hindú Rabindranath Tagore. Un entramado de célticos murmullos, por donde discurren unas aguas que saltan cantarinas entre las rocas, que se esconden, como las donas d'aigua y que resurgen más adelante con el ímpetu de un torrente arrollador. Un lugar especial, donde la paz, el suave murmullo del río y el batir amistoso de hojas ofrecen un merecido homenaje a los sentidos.