lunes, 20 de febrero de 2012

Un símbolo en el Camino Leonés: la Cruz de Ferro de Foncebadón



Provincia: León

Dentro de ese décimo itinerario mencionado por Aymerich Picaud en su Codex Calistinus, siguiendo la ruta que va desde Astorga a Ponferrada y más allá de ésta, se adentra en tierras gallegas por el alto y pueblo de O Cebreiro, se encuentra el pueblo semi despoblado de Foncebadón. Dentro de su término, y a unos dos kilómetros más adelante, pasada una de las cuestas del monte Irago, un enorme poste de madera, coronado por una cruz de hierro se levanta, inconmensurable, desde una base con forma de monticulo o monxoi, formada por un número infinito de piedras depositadas allí, a lo largo de los años por los peregrinos que se dirigen hacia la tumba del Apóstol, siguiendo una tradición que se remonta a los oscuros orígenes de un camino mágico, que ya utilizaban los pueblos celtas miles de años antes.

El lugar, situado en un llano, conlleva una soledad que se ve ocasionalmente perturbada por la llegada de algún peregrino que, conociendo a buen seguro la tradición, deposita en el montículo ese objeto de gratificación pagano, que es la piedra que ha venido portando desde otro lugar, en la seguridad de que los manes de los caminos serán sus aliados y protectores durante su larga peregrinación. Cerca de la cruz, en un vallecito rodeado de pinos, una ermita moderna sacraliza un lugar que posiblemente ya lo era en un pasado remoto. La nieve caída en los últimos días, ofrece testimonio de la dureza del lugar; pero esa misma dureza, también recuerda al peregrino el sacrificio que supone acceder al mundo del espíritu, y le advierte, a solas consigo mismo, que el camino es una prueba y que no se puede alcanzar el Cielo sin haber pasado primero por el Infierno.



viernes, 17 de febrero de 2012

El Bierzo: un silencio que es oro

El Silencio es Oro. Nunca una frase se ha asociado tan bien, en mi opinión, a un lugar determinado. Ese lugar, existe: El Bierzo. No importa el punto exacto en el que te encuentres, si arriba, por ejemplo en Orellán y el mirador de Las Médulas -donde la piel desgarrada de la Madre Tierra, atrae a cientos de curiosos todos los años- o abajo, en lo más profundo de los valles, en un lugar, también por ejemplo, como Compludo, mítico y medieval. El Silencio se siente; se palpa; se saborea como una auténtica exquisitez de paz. Es un silencio cargado de recuerdos, de secretos, de sueños ancestrales, de misterio y de historia. Un Secreto del Espíritu: el lugar perfecto para una Tebaida. La Tebaida Berciana. Allí donde todavía hoy, al cabo de los siglos, imperan, con la misma fuerza de Ayer, las ordenanzas de San Fructuoso y San Genadio. Impera el Oro; impera el Silencio.





martes, 17 de enero de 2012

Visiones del Espíritu: el Arcoiris

El fantástico Mundo de Oz. Recuerdo aquélla tarde en las Cincovillas y también el lugar: a mitad de camino entre las poblaciones de Luesia y Ejea de los Caballeros. Íbamos un grupo; Kathy no estaba con nosotros. Imagino que se nos adelantó en la tormenta anterior y deslizándose por el arco de ballesta del arcoiris precedente, se coló curiosa por la rendija abierta en la puerta de otro universo. Un Universo donde los sueños dejan de ser quimeras y los espantapájaros conviven con los hombres de hojalata e incluso con los leones; donde el mago vive solitario en lo más alto de su torre y la bruja calza enaguas y medias de lana, a rayas y de vivos colores. Un mundo donde las crisis se solucionan resolviendo un acertijo y donde no hay deseo cuyo candado no pueda ser abierto por un simple hechizo.

Si bien hay lugares fijos, lugares del Espíritu, hay también visiones del Espíritu, evanescentes, cual islas de San Brandán, pero reales: tan reales, que dejan huella. Aquélla tarde, de regreso al hotel, el arcoiris me devolvió un pedazo de Oz; una chispa de esperanza que dormía aletargada en lo más profundo del baúl del corazón. Un rinconcito, lleno de telarañas y pequeños ratones blancos, donde habita el niño que una vez fui. Esto ocurrió hace dos años. Mucho ha llovido desde entonces; pero, curiosamente, nunca más he vuelto a ver el Arcoiris.

De poco puede servir ésta entrada, si todo aquél que la vea no se deja llevar por la imaginación y siquiera, haciendo una excepción a su reglada madurez, no abre por un momento el baúl de sus propios recuerdos.





lunes, 16 de enero de 2012

Eremitorios rupestres: Olleros de Pisuerga

Provincia: Palencia

Situado a una distancia aproximada de una decena de kilómetros de Aguilar de Campóo, el pueblecito palentino de Olleros de Pisuerga cuenta con uno de los complejos eremíticos más impresionantes de la Península: la iglesia rupestre de los santos Justo y Pastor.





jueves, 1 de diciembre de 2011

El Santuario de Santa Casilda




No cabe duda de que Burgos es una provincia de misterios; una tierra en cierto modo privilegiada, donde Historia y Leyenda se abrazan con sorprendente dulzura, para extender sobre el ánimo del espíritu, un velo de ilusión y de prodigio. Uno de los lugares donde mejor se deja sentir este velo, que los teósofos denominan de Isis, me parece a mí que es, sin duda, este carismático santuario de Santa Casilda, situado no muy lejos de Briviesca, y a la vez, de esa ensoñadora provincia dentro de la provincia, que son las Merindades.

Como en muchos otros lugares -no estaría de más, citar otro ejemplo en esa ermita de Nª Sª de Oca, en Villafranca Montes de Oca- antiguos entornos y cultos paganos que, aunque convenientemente cristianizados, aún conservan parte de los elementos que los caracterizaron en tiempos. Incluso aquí la leyenda conserva elementos sorprendentes elementos paganos en la misma Santa Casilda, hija de un califa moro que, apiadada de los sufrimientos de los prisioneros cristianos, les llevaba regularmente hogazas de pan escondidas en sus vestidos. La tradición cuenta que, viéndose sorprendida por su desconfiado padre, la Virgen convirtió en rosas las hogazas de pan. La doncella se convirtió y terminó aquí sus días, en este entorno del espíritu que ya conociera en tiempos el paso de los druidas y la devoción de los celtas. El bosque, las grutas, las fuentes son elementos siempre a tener en cuenta. Elementos que invitan a reflexionar. Y el lugar, para ello, para la reflexión, resulta, sencillamente, espectacular.





jueves, 3 de noviembre de 2011

El Monsacro asturiano

Dicen, y yo así lo creo, que en su cima reside el Nuberu, así como algunos otros diosecillos del panteón astur, desde tiempo inmemorial. Y debe de ser cierto, a juzgar por las repentinas tormentas que se forman sin previo aviso sobre ella, y las eternas neblinas que lo guardan durante buena parte del año, incluidos los meses de verano: el Monsacro. Acceder a este lugar del espíritu, no es fácil; aún habiendo varios senderos, la subida constituye un ejercicio de esfuerzo nada despreciable -sobre todo si se utiliza la senda de la Llorá- y no en vano está considerada como una ruta de peregrinación hacia los dos curiosas ermitas románicas que durante buena parte del año, tan sólo conviven con el ganado: la ermita de la Magdalena y la ermita de Santiago.

Difícil resultaría, pues, que en un lugar tan especial, los hombres no hubieran desplazado progresivamente a los dioses, sustituyendo y otorgando cultos y religiones, y que, en el ínterin temporal entre unos y otros, las leyendas, que probablemente nacen en el preciso momento en que el aura de la Historia se vuelve opaca, no afloraran con su espectacular carga fantástica.

Dejando a un lado la posible presencia de los inquietos fratres milites del Temple, parece más que probable que aquí recalaron y fueron ocultadas durante algún tiempo, las santas reliquias traídas de Jerusalén por Santo Toribio, y posteriormente trasladadas por Pelayo y un grupo de soldados de Morcín, después de la hecatombe visigoda y la caída de la capital del reino: Toledo.

Algo de verdad debe de haber, evidentemente, cuando tanto el arca como las reliquias se guardan hoy en día en la cripta de la catedral de Oviedo. Pero quizás lo más interesante, después de todo, radique en el carácter, eminentemente sacro, que esta montaña distante apenas 8 kilómetros de la capital del Principado, tuvo desde tiempo inmemorial para las diferentes razas y culturas que habitaron sus alrededores.

Y una cosa es segura: la belleza del entorno y las sensaciones que se experimentan, una vez encaramados en la cima, bien merecen el esfuerzo.




Publicado en STEEMIT, el día 20 de Enero de 2018: https://steemit.com/spanish/@juancar347/un-monte-sagrado-el-monsacro-asturiano

jueves, 6 de octubre de 2011

Detalles de Magia Natural: Cuarta Parte



Decía el escritor y filósofo francés Paul Elouard, que hay otros mundos, pero están en éste. Pequeñas Arcadias evanescentes, cual islas de San Brandán, como la promiscua idiosincrasia del jaramago, expandiendo una pincelada de cítrica tonalidad surrealista sobre la campiña navarra.

Cascadas pequeñas y grandes, que se vierten con placentero derroche en vergeles paradisíacos, convirtiéndose en el martillo y el puntero que socava y cincela la roca; la pluma que dibuja sobre la tranquila superficie de un estanque luminosos renglones de la escritura del Libro de la Vida.

Un río, el Ega, que se lleva consigo hacia los inalcanzables mares del recuerdo el eco de las botas de millones de peregrinos que se dirigen hacia San Pedro de la Rúa, siguiendo etapas de ensueño por el Camino de las Estrellas. O la luna, bailando bajo el pulso de un soñador en Eunate.

En definitiva: detalles de Magia Natural al alcance de la mano.