Situado a una distancia aproximada de una decena de kilómetros de Aguilar de Campóo, el pueblecito palentino de Olleros de Pisuerga cuenta con uno de los complejos eremíticos más impresionantes de la Península: la iglesia rupestre de los santos Justo y Pastor.
'Un día en el recinto sagrado de Karnac me dijeron: te he llamado y has venido, no estás aquí por casualidad...'.
lunes, 16 de enero de 2012
jueves, 1 de diciembre de 2011
El Santuario de Santa Casilda

No cabe duda de que Burgos es una provincia de misterios; una tierra en cierto modo privilegiada, donde Historia y Leyenda se abrazan con sorprendente dulzura, para extender sobre el ánimo del espíritu, un velo de ilusión y de prodigio. Uno de los lugares donde mejor se deja sentir este velo, que los teósofos denominan de Isis, me parece a mí que es, sin duda, este carismático santuario de Santa Casilda, situado no muy lejos de Briviesca, y a la vez, de esa ensoñadora provincia dentro de la provincia, que son las Merindades.
Como en muchos otros lugares -no estaría de más, citar otro ejemplo en esa ermita de Nª Sª de Oca, en Villafranca Montes de Oca- antiguos entornos y cultos paganos que, aunque convenientemente cristianizados, aún conservan parte de los elementos que los caracterizaron en tiempos. Incluso aquí la leyenda conserva elementos sorprendentes elementos paganos en la misma Santa Casilda, hija de un califa moro que, apiadada de los sufrimientos de los prisioneros cristianos, les llevaba regularmente hogazas de pan escondidas en sus vestidos. La tradición cuenta que, viéndose sorprendida por su desconfiado padre, la Virgen convirtió en rosas las hogazas de pan. La doncella se convirtió y terminó aquí sus días, en este entorno del espíritu que ya conociera en tiempos el paso de los druidas y la devoción de los celtas. El bosque, las grutas, las fuentes son elementos siempre a tener en cuenta. Elementos que invitan a reflexionar. Y el lugar, para ello, para la reflexión, resulta, sencillamente, espectacular.
jueves, 3 de noviembre de 2011
El Monsacro asturiano
Difícil resultaría, pues, que en un lugar tan especial, los hombres no hubieran desplazado progresivamente a los dioses, sustituyendo y otorgando cultos y religiones, y que, en el ínterin temporal entre unos y otros, las leyendas, que probablemente nacen en el preciso momento en que el aura de la Historia se vuelve opaca, no afloraran con su espectacular carga fantástica.
Dejando a un lado la posible presencia de los inquietos fratres milites del Temple, parece más que probable que aquí recalaron y fueron ocultadas durante algún tiempo, las santas reliquias traídas de Jerusalén por Santo Toribio, y posteriormente trasladadas por Pelayo y un grupo de soldados de Morcín, después de la hecatombe visigoda y la caída de la capital del reino: Toledo.
Algo de verdad debe de haber, evidentemente, cuando tanto el arca como las reliquias se guardan hoy en día en la cripta de la catedral de Oviedo. Pero quizás lo más interesante, después de todo, radique en el carácter, eminentemente sacro, que esta montaña distante apenas 8 kilómetros de la capital del Principado, tuvo desde tiempo inmemorial para las diferentes razas y culturas que habitaron sus alrededores.
Y una cosa es segura: la belleza del entorno y las sensaciones que se experimentan, una vez encaramados en la cima, bien merecen el esfuerzo.
Publicado en STEEMIT, el día 20 de Enero de 2018: https://steemit.com/spanish/@juancar347/un-monte-sagrado-el-monsacro-asturiano
jueves, 6 de octubre de 2011
Detalles de Magia Natural: Cuarta Parte
Decía el escritor y filósofo francés Paul Elouard, que hay otros mundos, pero están en éste. Pequeñas Arcadias evanescentes, cual islas de San Brandán, como la promiscua idiosincrasia del jaramago, expandiendo una pincelada de cítrica tonalidad surrealista sobre la campiña navarra.
Cascadas pequeñas y grandes, que se vierten con placentero derroche en vergeles paradisíacos, convirtiéndose en el martillo y el puntero que socava y cincela la roca; la pluma que dibuja sobre la tranquila superficie de un estanque luminosos renglones de la escritura del Libro de la Vida.
Un río, el Ega, que se lleva consigo hacia los inalcanzables mares del recuerdo el eco de las botas de millones de peregrinos que se dirigen hacia San Pedro de la Rúa, siguiendo etapas de ensueño por el Camino de las Estrellas. O la luna, bailando bajo el pulso de un soñador en Eunate.
En definitiva: detalles de Magia Natural al alcance de la mano.
martes, 27 de septiembre de 2011
Detalles de Magia Natural: Tercera Parte
Vamos a huir de las llamadas realidades, que no son sino humo, polvo y ceniza, yendo a buscar el ensueño donde quiera que podamos encontrarle, decía el periodista y teósofo Mario Roso de Luna, en una de sus obras más conocidas (1). Pero el ensueño, volátil como el humo, lejos de consentir encasillamientos mortales, gusta de dar rodeos y sorprender. Sorprendido, por no decir mudo, recuerdo que me quedé apoyado sobre el alféizar de la ventana de mi hotel, viendo amanecer en la Sierra de Mágina; presenciando la alquimia imposible de ese momento, precedente al alba, en el que los sueños semejan realidades ajenas y los juancaballos y las compañas de seres mitológicos retornan sigilosos a sus lúgubres cavernas.
Otro amanecer, en el extremo opuesto de esta piel de toro peninsular, observando los jirones de niebla alrededor de la cima ctónica del Monsacro, mientras las pequeñas aldeas de alrededor comienzan a despertar.
La magia del deshielo primaveral, formando alegres riachuelos de montaña que se deslizan ladera abajo hasta fundirse con ríos como el Neila, conocido como Najerilla en la vecina Rioja. El milagro de la fecundidad, donde Gaia alumbra ríos de histórica relevancia y leyenda, como el Arlanza.
El agua, mágica en sí misma, precipitándose en forma de cascada por los aledaños de unos misteriosos eremitorios en la serranía alcarreña, no muy lejos de la fértil influencia de una Virgen Negra, como es la de la Peña, en la cercana Brihuega.
El embrujo inmemorial de los templos sagrados del Nilo, y su divina geometría, dibujándose en la frágil superficie de un estanque.
Como ese otro estanque, cubierto de un mantillo otoñal y habitado por infinidad de peces exóticos, de variados y llamativos colores, en un punto recóndito de un parque que, además de nacido como un capricho, cuanto con la magia ancestral del laberinto, memoria atávica de mundos y civilizaciones antediluvianas.
Finalmente, cae la noche sobre el castillo oscense de Loarre, y mientras los últimos rayos del sol trazan su maravilloso rompimiento de gloria entre las nubes, las ánimas de sus antiguos moradores recorren incansablemente unos muros tintados con los impenetrables colores del ocaso.
(1) Mario Roso de Luna: 'El tesoro de los lagos de Somiedo', Editorial Eyras, 1980.
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domingo, 25 de septiembre de 2011
Detalles de Magia Natural: Segunda Parte
De nada hubiera servido recorrer éste, sin visitar, también, el santuario de Nª Sª de Oca, un lugar cristianizado, pero ancestralmente druídico, en el que liberar tensiones y aspirar fragancias de otro mundo, junto a la fuente milagrosa de San Indalecio, con el estanque en forma de trébol de cuatro hojas y el agua corriendo alegre en dirección a un adormecido río Oca, que se desliza sigilosamente por las inmediaciones.
Otro santuario, druidico también, y en la provincia de Burgos, es el de Santa Casilda, aquélla princesa de origen moro cuya piedad con los prisioneros cristianos llevó a la Virgen a interceder por ella y convertir en rosas los panes ante la suspicacia de su padre, el rey. Un lugar del espíritu, similar al anterior, con su bosque, sus rosas espinadas, restos del árbol sagrado, su estanque y su fuente milagrosa de San Vicente.
La magia inolvidable del arcoiris, precursor de la fantasía, cuyo arco maravilloso quizás oculte un formidable mundo de Oz, cuya visión dura lo mismo que un parpadeo. Tuve la grata fortuna de presenciarlo entre Luesia y Ejea de los Caballeros, cuando nos retirábamos después de un día repleto de vivencias, detalles y recuerdos.
No podía faltar, pontífice de sueños, aquél Puente de los Peregrinos, que aguarda entre suspiros y ecos de pisadas peregrinas, el regreso del maravilloso pájaro Txori, que murió mágicamente cuando desapareció la Mater a la que cada mañana atendía, limpiándola la cara. La magia medieval de ciudades de ensueño, como Frías y Uncastillo, que parecen felizmente detenidas en el tiempo para descanso de unos ojos hastiados de cemento y vulgaridad. Los Mallos de Agüero, gigantes que duermen un eterno sortilegio antediluviano y que un día, como memoria perdida de historias maravillosas, albergaron cuentos de brujas y seres mágicos. Los rayos del sol que se filtran a través de los vitrales de San Pedro el Viejo y juegan a pintar partituras cromáticas en las sólidas columnas del milenario cenobio.
Simplemente son....detalles de Magia Natural.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Detalles de Magia Natural: Primera Parte
Lugares, momentos y detalles sublimes, que permanecen entrañablemente custodiados en un pequeño rincón del alma, esperando el momento oportuno en que la nostalgia, insistente como ese viejo grifo que gotea constantemente, los libere de ese universo dormido y gracias a la tecnología, vuelvan a pasar ante los ojos como visiones del presente. Es difícil no recordarlos, pues su huella, lejos de desvanecerse cuando canta el gallo, anunciando la inminencia de la mañana, nos acompaña como una segunda sombra. Recuerdos, tantos y tan variados, que se necesitarían muchos vídeos y muchas horas de visionado para hacer justicia a todos. Yo he seleccionado tan sólo algunos que, de una u otra forma, fueron una auténtica motivación en mi camino. Desde luego, no están todos los que son, ni son todos los que están; pero sí son una buena parte de mis últimos y mejores momentos.
Siempre que me desplazo a Asturias por la Autovía A66, también conocida como Ruta de la Plata, y después de dejar bien atrás la histórica ciudad de Benavente, suelo hacer un alto en este lugar. Ignoro si su nombre es el correcto, por lo que me referiré a él como el embalse del río Luna, situado algunos kilómetros antes de llegar al puente de Fernández Casado y a otro pueblecito pinturesco, que responde al evocador nombre de Caldas de Luna.
Otro embalse, evocador de magias y probable morada de Xanas -siquiera sean parientes lejanas de Caricea, famosa sobre todo por la zona de Somiedo- es ese otro situado entre las tranquilas poblaciones astures de El Campo y Peñerudes. Ver la silueta del Monsacro perfectamente dibujada en el espejo inmaculado de sus aguas, hace válido el adagio de Hermes Trismegisto, referido a que lo de arriba es igual a lo de abajo.
Hablando, precisamente del Monsacro, no podía faltar esa nueva visión, vivida hace apenas una semana, de los pueblecitos que, como satélites, sobreviven a su vera, en las inmediaciones, también, de una sierra eminentemente mágica, como es la Sierra del Aramo, y otro pico, mundialmente conocido: l'Angliru. Pueblecitos que, sea cabal o circunstancialmente, aún conservan símbolos ancestrales en el armazón de sus casonas, como esa pata de oca que sustenta un tejado y en cuya cercanía descansa plácidamente un gatito amodorrado.
Una vieja casona, reacondicionada como hote rural -La Casa Vieja, donde tuve el gusto de alojarme en mi último viaje a Asturias- a cuya vera el Riosa, o quizás el Morcín, ambos afluentes del Caudal, forman una pequeña catarata antes de continuar deslizándose, alegremente, hacia el antiguo molino que aún funciona perfectamente y es motivo de orgullo para Maxi, su propietario.
La denominada Silla del Obispo, situada a unos doscientos metros de la cima del Monsacro, tomando el más arduo de los caminos que conducen a su cumbre -el de la Llorera o la Llorá- y desde la que se tiene una inmejorable panorámica de la región, incluida la cosmopolita Oviedo e incluso, para aquellos que tengan ojos de lince, algún atisbo del Cantábrico. El ganado pastando libremente en su cima, durante los meses de verano. El primer tramo del camino, un bosque druídico que aún conserva la magia ancestral y los mitos de los primeros pobladores. Una familia de caballos asturcones en Pedroveya -para otros quizás sean ponies- con el fondo encantado del desfiladero de las Xanas, donde la cría, más que un caballo, bien parece un peluche dotado de movimiento. La magia de la maternidad, bien definida por una gata segoviana amamantando a sus crías. Y los cisnes y ánades, custodios de un jardín encantado, revestido de otoño, cuyas aguas recuerdan, de alguna manera, esa puerta abierta a otro mundo, quizás similar a aquélla otra que encontró Alicia para acceder al País de las Maravillas.
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